Una Disculpa Sin Rodeos.
Te escribo esto porque he estado pensando en cómo terminaron las cosas y me gustaría cerrar esto de manera tranquila. No busco una respuesta ni que cambies nada — solo quiero pedirte una disculpa genuina.
Siento mucho la forma en que te hablé en nuestras últimas peleas. Sé que te critiqué de más y te dije cosas pesadas. En ese momento estaba muy herida por cómo te comportabas cuando estabas tomado, pero eso no justifica que yo te enviara esos mensajes violentos cuando yo también bebía. Asumo mi parte en ese desastre: no supe comunicarme bien, perdí las formas y convertí mi frustración en un ataque en lugar de decirte lo que sentía.
A pesar de todo, me quedo con los buenos ratos que pasamos:
- Me gustaba cuando hablábamos de fútbol — eso era genuino.
- Valoré mucho el cariño que le diste a mi perro.
- Cuando las cosas estaban tranquilas, de verdad sentía que nos llevábamos bien.
Es una lástima que todo se haya enredado así.
Por mi lado, ya no tengo rabia y estoy bien. Espero de corazón que tú también estés bien de salud y en todo lo demás. Ojalá puedas aceptar esta disculpa para que ambos podamos dejar esto atrás y seguir con tranquilidad.